martes, 10 de julio de 2007

CUENTO PARA A.

No te contaré nada que no sepas. Nada que no hayas leído en La Prensa o en la revista Alarma. Nada que no se haya comentado hasta el cansancio con Alatorre o Dóriga. No. No te trajé en balde, no te mandé llamar para nada. Fui el único que siempre estuvo ahí como testigo mudo de todo y, bueno, sé que no mentiras sobre lo que te diga, que lo dirás todo como te lo cuento.
Yo lo conocí cuando aún éramos dos niños, yo un par de años mayor en apariencia pero sólo por la actitud que tenía él. Era callado, mucho más de lo que ahora lo ves, yo creo que por las palizas que su padre le daba a diario y porque su madre les había abandonado hace tanto que ya ni siquiera en sueños podía recordar su cara. Siempre estaba sentado en el rincón de la casa, por la cocina. Ahí le vi por primera vez, como una aparición, como si temiera respirar y con eso delatar su presencia. Fui su primer amigo, el primero que le tendió la mano para levantarle del suelo e invitarle a jugar. Muchas veces le curé las heridas. Jamás le conté nada a mi mamá o papá, sabía que me alejarían de él y no aprobarían nuestra amistad. Claro que invitábamos a más a nuestros juegos pero siempre terminaban por aburrirse y no comprender nuestra diversión y optaban primero por ignorar a uno y luego por ya no regresar.
Una noche su padre llegó con una mujer a la casa, tras correrlo del lugar él vino a mi... ¿o yo fui con él? No lo recuerdo. Sí recuerdo que nos asomamos por la ventana y le vimos hacer cosas con ella que no comprendimos en ese momento y que nos parecían aborrecibles. Recuerdo el horror cuando él enloqueció y comenzó a golpearla contra la pared. La sangre. Y sus puños en su rostro. Su padre limpió la sangre de las paredes y sus ropas, a ella la metió en el coche y no supimos más de ella. Me contó que no era la primera vez que eso pasaba. No recuerdo los años quizá hace unos diez. ¿El Jack mexicano? ¿A poco así le llamaban? No, ya esta muerto. Lo se porque un día él lo mató.
Recuerdo la emoción con la que me dijo que su padre había intentado golpearle con el cinturón y como él se lo quitó y lo golpeó con la hebilla hasta que la sangre llenó la habitación. Fue como si lo hubiera podido ver todo. Te recuerdo que para ese entonces teníamos doce años y fue el salto a la madurez. Limpiamos a conciencia la sangre y no dejamos huella de nada. Aquí no pasa nada. Para todos su padre se había por fin largado o ahogado en el canal. No faltaba quien le diera algo de comer o que le pidiera le hiciera algún mandado. Doña Cristina, la bruja de la tienda de la esquina, le ofreció ser su IBM y, juró sobre la Virgen, era un ejemplo a seguir. Siempre temprano, siempre cumpliendo sus deberes y soportando el agrio carácter de la ogro y sus eternos rezos y suplicas a la Virgen del Perpetuo Socorro de las Candelas Amarillas. Y mira que aún hoy la vieja defiende su inocencia y dice que las acusaciones son más falsas que un billete de treinta.
Fue en la tienda donde conoció a Teté, donde se enamoró en silencio de ella y donde se plegaba a la pared por temor a ella lo descubriera y su corazón muriera. Qué cursi ¿no crees? Yo te seré sincero: era fea. Tenía la mirada medio bizca y su cabello era un desastre, además de que tenía algo nauseabundo en su ser. Cuando le dije que cómo era posible que ese pedazo de cosa le gustara tuvimos nuestra primera pelea. Me sacó de su vida y durante casi un año no supe nada de él.
Cuando el descubrió que ella tenía novio enloqueció y llorando en el parque fue donde lo reencontré. Como si nos hubiéramos visto ayer nos sonreímos y proseguimos nuestra amistad. Estábamos en su casa viendo películas cuando escuchamos el escándalo en la calle, en el lote baldío cerca de la secundaria había aparecido el cuerpo de Teté, desnuda, violada, mutilada. Su novio fue pronto señalado como el culpable ya que, se decía, ella lo había tronado y él no aceptaba eso, y la billetera bajo Teté era prueba absoluta por más que él jurara se la había robado. Si mal no recuerdo lo mataron en el Tutelar... triste ¿no lo cree?
Sí, perdona. Se que tu quieres la historia de las chicas que él mató. Y por supuesto lo de la familia del canal, pero tenía que explicarte como empezó todo. Todo pasó en menos de un año. 2007. De marzo a diciembre. Ya teníamos 25 años. Si hace cinco.

CONTINUARA

1 comentario:

Aurora Cuevas dijo...

Pensé que esto aguardaría un tiempo más en la libreta. Ha salido a la luz y me agrada como suena.